martes, abril 04, 2006

La caída de otro angel eléctrico


Alguien me dijo una vez que no hay que casarse con los artistas sino con los discos, independientemente de quien los saque. Propongo una breve reseña de la letrística ceratiana a modo de resaltar la épica debacle de la misma en sus dos últimos discos, sobre todo en este último llamado Ahí Vamos, donde lo despedimos y le deseamos suerte en su viaje de rocker masivo.

En Doble Vida (1988, la primera proposición lírica mayormente elaborada, decía cosas tales como: "Un dulce palpito / La clave íntima / Se va cayendo de mis labios."

En Canción Animal (1990), supo soñar: "Las luces de la costa / son faros del pasado. / Todo volvera a ser como fue." También nos dio algunas lecciones estilísticas y conceptuales acerca del Deseo.

En Dynamo (1992), el despertar místico, la arena y el futuro: "Ella juega en el sillón, / está descalza. /
Algo sobrenatural / la desplaza."

En Colores Santos (1992), la desintegración del alma en el universo: "Nuestras almas al flotar / son las nubes mas brillantes, / turbulencias."

En Amor Amarillo (1993), las texturas y los neones del amor: "Explosiones en tus ojos / agujeros en la piedra
y un verde profundo en el mar. / Hay algo en el aire / detalle infinito / y quiero que dure para siempre."

En Sueño Stereo (1995), el eterno regreso de Morel, los paisajes electrificados, y el espacio exterior: "En el aire se que soy / nada más que menos / de lo que podria ser."

En Bocanada (1999), la azul obscuridad elegante de uno en uno mismo y de uno con los demás: "Turbante noche. / Sigo despierto y sé / que el diablo frecuenta soledades." Aquí hago la salvedad de que Cerati, hacia el 2003, no pudo escapar al estudiante de letras y me reconoció que este último verso se lo había pedido prestado a Vladimir Nabokov.

En Siempre es Hoy (2002), nos acercamos con desconfianza a sus letras al saber que ha escrito todo a las apuradas. Aún así, aquí y allá hay alguna línea rescatable, como: "Sospechar de un resabio de luz. / Si hay esplendor seré un dragón / de fuego azul." No hay que ser un experto en letras para ver que las letras de este disco son un puñado heterogéneo de platitudes eventuales y poco memorables.

En Ahí Vamos (2006), a pesar del acuático solaz que intenta ser "Lago en el cielo," o de esporádicas máximas
no carentes de verdad ("Separarse de la especie / por algo superior / no es soberbia: / es amor"), lamentamos asistir al masivo festejo de pedestres sensaciones y relaciones humanas: "Prendeme, sacate, llevame / a un lugar con parlantes / y que nos vuele la sonoridad / por el aire / Un espacio para celebrar"; "Esto es una bomba de tiempo nena / y nadie sabe como detenerla."

Lamentamos lo reptílico de la dialéctica última y añoramos dentro de por lo menos dos o tres años--se sabe que nos esperan varios meses de giras y radio del presente album--volver a escuchar arte conceptual de parte de alguien que algunavez supo hermosear nuestros audífonos (y nuestros sofás) con onirismo exquisitamente cristalizado.

3 Comments:

At 11:23 a. m., Blogger Mostra said...

para mi ya no eSiste.
Me tiene cansada, me da como la impresión de que es un careta.

 
At 11:13 a. m., Blogger PepoPepone said...

confirmado: este disco no me produce nada de nada. time to move on.

 
At 2:17 a. m., Anonymous Anónimo said...

en este disco casi no hay metáforas, todo es más directo y eso es lo que extrañamos. Es otro concepto, más crudo..

 

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